La mañana tiene kanto de turpial y Los sonidos son espirales que acompañan la dulzura de la orquidea
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domingo, 27 de febrero de 2011

¿QUE TAL SI EN VEZ DE HABLAR SOLAMENTE DE MÚSICA, O DE MUSICOS, O MÁS ESPECIFICAMENTE DE LA CARRERA MUSICAL, HABLAMOS DE COMUNICADORES SOCIALES?

Alejo R. Siso

13-2-2011

Este tiempo histórico nos obliga a replantear las practicas, así como los métodos, las concepciones y enfoques de lo que hacemos cotidianamente, durante el siglo XX se crearon una multitud de especializaciones para maximizar la subdivisión de la sociedad, de esta forma se garantizaba la mano de obra para la industria y los diferentes mercados de trabajo, nada más ajeno que sugiere limitar las potencialidades y las capacidades humanas, para convertir a las personas y a los individuos, en seres profundamente dependientes de la tecnología y de los inventos superfluos que se suceden en su feria de productos y ofertas de la compra-venta interminable.

A la música la postmodernidad la metió en un frasquito y la vendió al mayor, con ingredientes para todos los gustos, de allí que se consuman por igual lo popular, lo académico, y que se utilicen para exhibir y para que las nuevas generaciones, deacuerdo a los moldes dados, elijan en cual frasquito meterse, unos se llaman Rock, otros Jazz, Miles Davis, otros Beethoven, otros Yandel, sin que las personas puedan siquiera pensarse asi mismas, porque existe de por medio demasiados elementos distractores, que contribuyen a una inmenza confusión e ignorancia, entonces la gente piensa aparentemente que todo esta hecho, y por lo tanto no queda otra alternativa que copiar e imitar, siendo esto un conformismo mezclado con comodidad inducida, y la actitud ciega de consumir lo primero que te dan, sin ningún criterio, sin ninguna reflexión, sino más bien dejándose llevar por las vicisitudes, o mejor dicho por la oferta y por quienes les interesa que tu consumas, compres y te enfermes, cuando el fin de la ambición del dinero justifica sus medios.

La Música no nace huérfana, no nace separada o desvinculada del hecho social, la música surge del hecho colectivo e histórico, de las vivencias y del pensamiento que emana de lo colectivo, al contrario de esto, los artistas que sirven para el culto a su personalidad, las empresas culturales y los empresarios del hecho cultural, convierten lo que ha surgido unas veces por la interacción social de la gente y de los pueblos, y en otras oportunidades como producto de la manipulación tecnológica creada en laboratorios, todo lo convierten en frasquitos musicales con etiquetas de autores, especialistas, expertos, como si el hecho musical en si mismo les perteneciera, cuando todos sabemos que es patrimonio de los pueblos y no de las individualidades.

Existe ahora un nuevo elemento, los recientes frasquitos musicales que inventan en laboratorios los empresarios de los sonidos y de las emociones, tales como el Reegae ton, la music tecno, y otros tantos, que configuran nuevamente unos ingredientes neocoloniales, lo mismo que sucedió con un Con flei, un Nestí o un Tan o Culei, están precedidas de una intensa campaña mediática y lavado de cerebro para que la gente lo asuma o lo asimile como “cuestión de gusto”, legitimando de esta forma, por inocencia e ignorancia toda una estrategia direccionada y planificada por publicistas, psicólogos y gerentes de venta, que sirven al concepto y a la imposición del libre mercado.

¿Como es eso de vender lo que es de un Pueblo?¿Como es eso de vender lo que pertenece a lo colectivo y se lo atribuyen intelectuales, artistas como si fueran exclusivamente de ellos?

El problema esta en que queremos justificar siempre los errores en vez de admitirlos y obrar de otra forma, queremos mercadear y comerciar con la cultura, que es como pretender convertir el mar en frasquitos para venderlos en el supermercado como agua de mar. El otro problema está en que por querer justificar un sistema nacional de orquestas, el músico transcurre su vida imitando lo que no es, el músico en vez de ensayarse como expresión de vida, de existencia, como persona, transita casi toda su vida recibiendo un sueldo a cambio de su propia negación, porque en realidad no aporta nada o casi nada a la sociedad porque se ocupa solamente de copiar y repetir lo mismo que hicieron otros en cuanto a la creación artística, y no solamente eso, sino que además su practica como instrumentista, interprete o imitador, no da respuestas ni soluciones a lo porvenir, sino que responde a los requisitos de un modelo social que esta en crisis.

Existe un Colonialismo intelectual que perdura en el concepto de las “bellas artes”, y otra variante en el ámbito “popular”, en donde quieren unos que les lleven cultura en frasquitos populares, y otros en frasquitos importados.

Desde el feudalismo, el Renacimiento Europeo, el barroco, el Clasicismo y el Romanticismo, impresionismo, atonalismo, la música contemporánea, y sus multiples músicos que compusieron bajo esos estilos y estéticas, lo hicieron esperando reconocimiento, aplausos, premios, concursos y aclamaciones de todas las elites habidas y por haber, lograron avances técnicos-compositivos que respondían a esos moldes en perjuicio incluso del alma de la música popular europea, y todo ese repertorio, posteriormente, lo han utilizado las burguesías y las elites culturales para imponer un neocolonialismo cultural tanto en sus ámbitos como en los ajenos, porque no solamente impide el libre pensamiento entre los pueblos europeos, sino que también bajo esa hegemonía, impuesta como consumo y repertorio “universal” de la música, hace que generaciones enteras pierdan buena parte de sus vidas repitiendo eternamente lo que otros hicieron en tiempos pasados, en otros contextos y realidades, que no son los actuales, ni pertenecen al tiempo histórico que estamos viviendo.

Eso es como que si una persona del siglo XXI estuviera en el siglo XVIII, hay que diferenciar claramente dos cosas: una de ellas es conocer qué sucedió en otras épocas, y otra muy distinta es actuar deacuerdo a lo que vivimos hoy en día, en un territorio en específico, con unas particularidades específicas. El mayor absurdo es aquel de pretender o seguir estableciendo grupos musicales, de artistas y de orquestas, en la cual se siga visualizando el “arte” y la cultura como frasquitos del siglo 17 o frasquitos del siglo 21, separados y desvinculados del hecho social que genera todo movimiento creador y transformador, y no alreves, que es lo que ocurre: expresiones culturales sacados con pinzas de lo social y comercializados como un vulgar perol, comercializados miserablemente como todas las cosas en el capitalismo. Y más allá de eso, traspolados e impuestos a otras sociedades, como es el caso de la “música académica” y todos sus personajes, invadiendo y desplazando, al igual que ocurre con los nuevos moldes musicales que se disfunden por la radio, la televisión y el internet, como nuevos elementos de neocolonización y transculturización masiva.

¿Cómo superar y romper con la lógica de quienes se aprovechan, se promocionan y se exportan y se exhiben como frasquitos de “cultura” para todos los gustos y consumo estrafalario, trivial o artificial?

La Cultura es una forma de vida, de convivencia, de principios, que va más allá de un “ministerio para la cultura” o de agrupaciones “culturales”, y esta conceptualización de la cultura como una practica total de lo que es una persona, un colectivo o un pueblo, esta íntimamente interrelacionada con la educación. Dentro de la cultura se desarrollan todas las practicas cotidianas: cómo sembramos, cómo nos divertimos y recreamos, cómo estudiamos, cómo nos alimentamos, cómo hacemos cosas para vestirnos, cómo entendemos y respetamos las diversidades existentes, cómo nos hacemos nuestras casas, cómo nos trasladamos de un lugar a otro, cómo cantamos, cómo comunicamos, cómo hablamos…

El otro aspecto fundamental es ya no seguir visualizándonos solamente como “artistas”, o “cultores”, sino ir más de allá de eso, ser COMUNICADORES SOCIALES, vernos como comunicadores sociales, comunicadores populares, en donde todas estas técnicas de la pintura, la música, el baile la escultura y el teatro, todas esas técnicas que se usan para crear lo que llaman unos “artesanías”, sean transformadas como medios, para COMUNICAR el necesario mensaje de este tiempo, para COMUNICAR la otra cultura, el otro concepto, para COMUNICAR otras formas de ser, de sentir, de percibir, para COMUNICAR lo que nos transforme en algo distinto a lo que piensan y lo que planifican las elites, es allí donde el hacer “artístico” o musical no es el fin por si mismo, sino el medio.

Entonces el “artista” pasaría a ser un educador, un comunicador social, un maestro formador de la conciencia, un maestro de la formación socio-política en los ámbitos cotidianos en donde estuviera.

Vernos, visualizarnos y experimentarnos como comunicadores sociales y como maestros, sería una de las alternativas posibles para lograr una ruptura con el colonialismo intelectual de las “bellas artes” y todos sus mecanismos de dependencia: museos, galerías, salas, conciertos, concursos, que son los elementos que obstaculizan una verdadera Revolución Cultural y que legitiman las estructuras constituidas, que no nos sirven como pueblo, para pensarnos y para construirnos de otra manera.

El músico como comunicador social, y la música como medio para ejercer la comunicación social, sería una posibilidad que le daría la responsabilidad de crear y de hacer música enfocando y desarrollando los aportes, las invenciones y las sonoridades desde los Principios Sociales, dando lugar asi a una creación más libre y emancipadora, tanto del “artista” como de la sociedad y de la comunidad en general.

(Ya estaríamos hablando de Comunicación Social-mención música, por solo colocar un ejemplo, una propuesta interesante, y acorde con lo que necesitamos, en vista de una feroz campaña mediática de la contrarrevolución, y una implacable transculturización que nos bombardea todos los días por la calle, por la radio y la televisión).

sábado, 26 de febrero de 2011

Orquestas Juveniles ¿Un logro de la Revolución?

Por: Marcos Meléndez
Fecha de publicación: 25/02/11

Se ha despertado nuevamente una discusión que hemos llevado –dentro y fuera de FRAPOM- sobre la pertinencia de tener en el país más de treinta mil niños estudiando música centro europea y que tengamos a nuestro “máximo embajador cultural” y “modelo a seguir por los noveles artistas venezolanos” viviendo en Beverly Hills y dirigiendo simultáneamente la orquesta Simón Bolívar y la orquesta de Los Ángeles.


Abordar este tema siendo músico resulta profundamente delicado porque se corre el riesgo de ser acusado de envidiar a Dudamel o de ser contrarrevolucionario por llevarle la contraria al comandante que se ha descargado en loas hacia la propuesta del Maestro Abreu, por eso trato de abordarlo con la mayor objetividad y respeto posible.


El movimiento de orquestas venezolano tiene un origen previo al mismo Maestro Abreu. En Venezuela, el movimiento sinfónico y coral se origina de la mano del Maestro Vicente Emilio Sojo quien funda una escuela y crea toda una corriente de maestros compositores entre los que se destacan Modesta Bor, artista revolucionaria que introdujo toda una recopilación de la música folclórica del oriente venezolano (pregones aguinaldos, cantos de trabajo etc.) adaptados para coros mixtos y coros infantiles, también adaptó bajo la modalidad de madrigales poemas revolucionarios de Pablo Neruda y ganó un festival internacional con una obra revolucionaria titulada “la mañana ajena” donde musicaliza un poema que habla “de las bocas vacías de los niños”. Junto a ella otros maestros se forman desde la escuela de Sojo, el Maestro Antonio Estévez que en la misma estructura nacionalista sinfónica de Sojo y de Modesta musicaliza para coros y para orquestas, obras de Alberto Arvelo Torrealba como “Despertar” que narra el amanecer bucólico del llano y poemas como “Florentino y el Diablo” que convierte en una obra esplendorosa para coro orquesta y dos solistas titulada “Cantata Criolla”. De esta misma escuela de Sojo fueron alumnos la Yaracuyana Blanca Estrella De Méscoli el Carabobeño Gonzalo Castellanos Yumar (responsable del arreglo oficial del himno de Carabobo) Antonio Lauro, padre del movimiento guitarrístico nacionalista y el maestro José Antonio Abreu quien hoy se adjudica el nacimiento de las orquestas juveniles. Pero antes de estas orquestas juveniles, el Maestro Sojo funda con sus discípulos, la orquesta Sinfónica de Venezuela y el Orfeón Lamas, ambos bajo su propia batuta e integrado en principio por músicos extranjeros (no había una fuerte cultura sinfónica todavía) y los maestros que el mismo estaba formando en el área de composición podían –además de integrar el coro que era un asunto obligatorio- estrenar las obras que iban componiendo. De tal suerte que, el maestro Sojo fundó un movimiento de compositores NACIONALISTAS y creó una orquesta y un coro nacionales para que ese repertorio se difundiera. Es entonces usando al Maestro Abreu que era uno de los compositores menos fecundos de la escuela de sojo pero con un talento que se perdía de vista para la gerencia cultural, las relaciones públicas y la economía, es designado para fundar el semillero para la sinfónica Venezuela y se crea la primera ORQUESTA SINFÓNICA JUVENIL. El proyecto consistía en dar formación a jóvenes venezolanos con el fin de ir sustituyendo a los maestros europeos fundadores e ir creando un movimiento juvenil que alimentara las orquestas profesionales que se irían creando en el interior del país de la mano con los nacientes conservatorios.

Todo esto, tenía que estar al servicio de la creación de un andamiaje sinfónico NACIONAL Y NACIONALISTA para que la música folclórica que el maestro Sojo en su condición de musicólogo fuera recopilando del saber popular y que sus discípulos progresivamente iban registrando en partituras y convirtiendo en arreglos para coros, para orquestas etc., enriquecieran el repertorio de las orquestas.

Por eso la crítica profunda a nuestro ilustre movimiento de orquestas es que no podemos hacer una gira internacional altamente costosa con nuestros jóvenes músicos para celebrar el bicentenario haciendo música Europea; ¿estamos celebrando el bicentenario de qué? Se trata del bicentenario de la salida –al menos física- del yugo europeo de nuestra América Colombina entonces ¿no era lógico que al menos la gira se hiciera con la música de Modesta Bor, de Gonzalo Castellanos, de Sojo, de Antonio Estévez en vez de Mahler, Tchotstacovich, Beethoven y Berstein? Si logramos que nos ovacionen en Europa con esa música si estaríamos al frente de una revolución musical. Esa música ha sido enterrada por el movimiento de orquestas en la misma tumba donde yace el movimiento de coros escolares, el movimiento de estudiantinas liceístas y los programas de cuatro en todas las casas de la cultura. Prácticamente es “una raya” estudiar cuatro con respecto a estudiar oboe. Claro, en detrimento de lo que estoy diciendo cualquiera me puede decir que Sojo era Adeco (Sojo militó en AD al igual que Abreu como mucha gente de izquierda antes de la perversión sistemática del partido) mostrar el video de los doscientos niños tocando cuatro y las 40 arpas que se presentaron en Caracas recientemente; cierto de treinta mil niños unos quinientos tocan instrumentos típicos de la nación y cada tres meses toan la cantata criolla para que el comandante lo vea, eso esta bien y desde aquí aplaudo y aplaudiré a mano ensangrentada al movimiento de orquestas, al maestro Abreu y al hecho de que es preferible que estén haciendo música sinfónica centro europea a que no hagan nada, pero no puedo permitirme ni que se falsee la historia y se diga que antes de Abreu “la tierra empero estaba vacía y sin forma y el espíritu de Dios se movía por encima de las aguas” como dice el génesis que escribió Moisés, ni tampoco que se siga enterrando la música nacional en beneficio de un movimiento transnacional que beneficia a las grandes cadenas productoras de instrumentos sinfónicos y legitiman grandes transferencias de divisas controladas para hacer negocios redondos que no se pueden esconder cantado “Venezuela” cada tres meses. Y NI HABLAR DE LA BURLA QUE LOS MISMOS JÓVENES HACEN DE ESA OBRA CUANDO LA INTERPRETAN.

La propuesta no es deslegitimar el hermoso movimiento de orquestas juveniles, se trata de ser profundamente autocríticos y exigir el retorno de las orquestas juveniles al proyecto original y que retomen la música sinfónica nacional, La suite Margariteña, La Suite Larense, La suite Falconiana, la música de Castellanos, la de Estévez y le den cabida a los nuevos compositores que están haciendo música nacional. También se propone que el movimiento de orquestas sea lo suficientemente justo como para no arruinar simultáneamente al ministerio de la cultura, al de educación y al de desarrollo social a quienes se les reduce recursos para fortalecer a este movimiento y, mientras un músico de una orquesta juvenil se va de gira con dólares preferenciales para interpretar música europea, y gana un salario (le llaman beca) de entre tres mil y seis mil bolívares, los maestros de música de las escuelas primarias tengan que brincar en tres planteles para ejercer diez horas variables en cada uno, formar tres coros y tener tres jefes para ganarse un poco mas de la mitad de lo que ganan nuestros jóvenes talentos de las orquestas.

A riesgo de ser apaleado por la opinión pública de camaradas que se limitan a apreciar el producto y no el proceso de confección, debo dejar estas reflexiones para pedir nuevamente un debate sobre la pertinencia de tener treinta mil jóvenes estudiando música centro europea en detrimento del resto de todas las demás manifestaciones artístico culturales. Viva la música Nacional y Nacionalista, Viva Sojo y vivan nuestras orquestas, pero regresemos a los orígenes y no permitamos que se imponga la estética centro europea y nos convirtamos en una colonia cultural.
(*) Licenciado en Educación Musical y Militante de FRAPOM

lunes, 29 de noviembre de 2010

LAS ORQUESTAS, ESTAFA EN TRES MOVIMIENTOS

Respuesta a un artículo de López Betancourt, La estafa de las orquestas en tres movimientos
Por: Diego Silva Silva Fecha de publicación: 03/08/10... Aporrea.org

Obertura
“Es mi creencia que un concierto sinfónico es la celebración de la “sagrada historia” de las clases media occidentales y una afirmación de su fe en sus valores como una imperecedera mitología de la vida . Así como esos valores y la sociedad industrial en general están cada vez más bajo el ataque tanto de la crítica como de la presión de los eventos, el concierto se hace cada vez más vital como ritual de estabilidad en un mundo inestable “(citado por John Balty en Ethnicity, Identity and Music. The Musical Constructions of Place. Edited by Martin Strokes. Oxford. New York.1987:19)

Andante ma..non tanto

Quise citar un fragmento de un importante trabajo de investigación “La Construcción musical del lugar” para compararlo con el Insólito razonamiento con el que comienza un artículo de Raúl Betancourt López publicado democráticamente en el portal aporrea.org:
“uno de los antecedentes de la Revolución Bolivariana fue la estupenda, sensible y visionaria iniciativa del maestro Abreu, de sembrar la semilla del Sistema Nacional de Orquestas Infantiles y Juveniles de Venezuela. Iniciativa que contó con el apoyo inicial de la bordada frivolidad adeco-copeyana (y de cierta iniciativa privada más sensiblera que sensible) quizá más por su innegable tenor caritativo, que por la posibilidad de llegar a convertirse en una esencia eminente, que, ellos allá, con su privativa mirada excluyente, le podían presagiar”.

De manera que según el articulista, la Corporación de Orquestas (Sistema es un término Polisemico y una de sus características es la interacción entre sus partes, lo que no ocurre aquí en donde las directrices son verticales y unilineales) por si sola pudo haber cambiado el rumbo de la Historia Política de Venezuela..casi que se puede entender que si no llegaba el Caracazo y las rebeliones militares, la Corporación de orquestas, hubiera logrado un cambio en la mentalidad de todos los venezolanos, gracias claro, al mensaje ideológico que esa práctica contiene, consistente en la repetición al calco (y no me diga que están innovando sobre Mozart) de una música detenida en el tiempo y que solo representa 4 países de Europa central y doscientos años de Historia.

También parece que este articulista olvida algo esencial en esa tan desinteresada acción filantrópica de el doctor Abreu: que se vinculó con el grupo económico de los desarrollistas, que fue funcionario y Ministro de Carlos Andres Perez y que SIEMPRE ESTUVO VINCULADO CON LOS SECTORES OLIGARCAS DE LA EMPRESA PRIVADA Y LA CULTURA EN EL PAIS.
Pero según el artículo en cuestión, todo eso formó parte de un ardid del Doctor Abreu para ganar tiempo porque, seguramente ya él presagiaba la llegada de Chávez, y mientras tanto, les hacía creer a los oligarcas y fascistas que todo era en broma, nada en serio (como la extinta radio rochela de RCTV), pasando por el hecho de celebrarle sinfónicamente las Faraonadas a Carlos Andres Perez.

Quizás más insólito es cuando expresa:
“Y así ha venido viendo crecer su designio, y hoy aún sin límites, sobre todo luego del apoyo recibido por la Revolución, puesto que si en 30 años se crearon 89 núcleos, a partir de 2003 se han creado 230, y luego también de haber presentado al mundo un característico producto de su sistema: el hoy también muy respetado maestro Gustavo Dudamel, cuya consigna es que en los sectores de la penuria, y de la estrechez, hay que instaurar el saber musical y artístico a la vez que la suficiencia y la conciencia ciudadana…”

Lo importante es el incesante e ilimitado número de núcleos de la corporación (como si se tratara de núcleos socialistas o algo así) y pasa a elogiar a uno de sus “productos” (Hago constancia de que la calificación de Dudamel como producto es del articulista y no mía) después de 30 años.
¿No les parece muy mermado que después de 30 años nos presente a un director que repite la música de la heredad colonial? ..y no precisamente la nuestra.

¿No les parece poco resultado el que en los ostentosos y costosísimos viajes el repertorio central de las orquestas el repertorio de la corporación es de factura eurocentrista?
Pero el colofón de lo increíble es cuando afirma que la consigna de Dudamel es ¡!!INSTAURAR EL SABER MUSICAL Y ARTÍSTICO A LA VEZ QUE LA SUFICIENCIA Y LA CONCIENCIA CIUDADANA!!!!, ¿debemos entender entonces que nada de eso existe en Venezuela y que sólo es posible alcanzarlo imitando al joven Director? ¿qué piensa el articulista que hay en la población venezolana de las zonas populares? ¿un montón de ignorantes? ¿sin arte, ni ciencia, ni parte?..¿En qué consiste esa Suficiencia? ¿No hubo saber musical y artístico en Venezuela hasta que llegó el joven director a INSTAURARLO?

Al final del artículo nos deja esta otra perla:
“con su férrea voluntad de revolucionario verdadero, cambió esa fallida política tradicional en el campo musical, mediante la promoción de su gran revolución signada por la esclavitud del placer de servir a los demás y, en especial, a los más desabrigados”.

¿A qué revolución se refiere?, si es al ámbito gerencial, le apoyo, es cierto, es una manera muy corporativa y eficaz de “gerenciar” los bienes culturales. Pero si el Doctor Abreu es un revolucionario verdadero quien suscribe podría ser entonces un marciano o un gavilán tocuyano (pío-pío o tao-tao).

Beethoven en cambio, si fue un revolucionario, no quiso prestar servicios a los poderosos y prefirió recluirse en su pueblito de toda la vida, a hacer su música sin rendirle pleitesías a la decadente Aristocracia o a la ya pujante Burguesía.

Hay aquí un peligroso juego semántico que desvirtúa la condición Humana misma, ¿será que podríamos comparar a el Doctor Abreu con Ghandy, con El Che Guevara, con Nelson Mandela? O con Humanistas como Rigoberta Menchú o la mismísima madre Teresa de Calcuta quien creía, de muy buena fe, que con la oración y la entrega a Dios, se podía lograr la transformación social que aliviara el hambre, la miseria y la desigualdad.

Y hablando de desabrigados, hasta donde sé, las entradas a estos conciertos (que no tan a favor de la capa de Ozono y en contra de las masacres de los Imperios) no son accesibles a los ciudadanos europeos de a pié. Claro, los costos del viaje tan desinteresado (pura Filantropía) obligan a recuperar la “Inversión”.

No se si es una burla, pero no creo que servir a los desabrigados a través de la alienación cultural sea lo más idóneo, más bien creo que el resultado que se deriva de el ejercicio de esta corporación de orquestas es la "totalización" de la vida cultural en el campo de la música, que al igual que la economía en el capitalismo neoliberal, promueve un criterio unilineal en este caso, en el ejercicio de la música y es excluyente desde el punto de vista cultural, con el agravante de que en Venezuela se acusa a los mismos excluidos de su exclusión a través de la criminalización o satanización de la crítica, con el cínismo de decir que no hay otras propuestas. En todo caso, creo que confunde usted el término y lo que está haciendo Fesnojiv es ayudar a los “desarraigados” a terminar de desarraigarse.

Este último aspecto, la criminalización o banalización de la crítica a este mega-proyecto antinacional desde e punto de vista cultural, se hace indispensable para neutralizar obstáculos, utilizando para ello grandes recursos mediáticos con periodistas, empresarios, políticos, diplomáticos y hasta intelectuales, que funcionan como guardia Pretoriana.

Puedo dar fé de innumerables propuestas que son negadas en las instituciones públicas por el desenfreno desmedido con que se apoya esta corporación de orquestas. Ni siquiera podemos recibir apoyo para asuntos patrimoniales que deberían ser una PRIORIDAD para los venezolanos.

La inclusión cultural de los venezolanos en estas orquestas se justificaría si se afirma que gracias a la Revolución Bolivariana ahora somos todos Vieneses, Alemanes, Franceses, Ingleses e Italianos…Universales pues, pero nada de Venezolanos o Caribeños.

Al participar de manera irreflexiva en una orquesta de las llamadas infantiles, al niño se le aísla de su realidad contextual y comienza a operar en él, mediante categorías aprendidas, un proceso de clasificación que es reforzado por la Percepción Categorial (es este un universal integrado al sistema nervioso). Se forman así progresivamente, las “clases” de sonido y de sonoridades, según un orden jerárquico aprendido, lo que se llama también, clases conceptuales, que son la base para las teorías relacionales en cuyos términos concebimos, elegimos y actuamos en el mundo.
Dicho de otra manera, al instrumentista se le inculca una clase conceptual como universal, reforzada en la mente del niño a quien se le ha privado de la elección inteligente o voluntaria o a quienes se les ha disociado de su entorno real y cotidiano.

Una vez que la sintáctica de la música occidental representada en las orquestas infantiles, han sido aprendidas como categorías elevadas de la percepción, toda música que no obedezca a estos parámetros será percibida como inferior, folclórica, experimental, de bajo nivel.

En palabras de Alan Lomax :
El niño comienza a aprender el estilo musical de su cultura en la medida en que el adquiere el lenguaje y los patrones emocionales de su gente. Este estilo es así, un importante vínculo entre un individuo y su cultura y más tarde, en la vida, retroalimenta inconscientemente al adulto toda la textura emocional del mundo en el que fue formada su personalidad…Así, desde el punto de vista de su función social, el efecto primario de la música es darle al escucha un sentimiento de seguridad, porque ella simboliza el lugar en donde nació, sus primeras satisfacciones de infancia, su experiencia religiosa, sus placeres realizados en comunidad, su courtship y su trabajo- cualquiera de todas esas experiencias de formación de la personalidad.( citado por John Balty en Ethnicity, Identity and Music. The Musical Constructions of Place. Edited by Martin Strokes. Oxford. New York.)

No se nos permite hacer este debate publico, muy pocos son los medios que lo han permitido, entre ellos aporrea.org con un ejercicio bastante amplio en cuanto a la publicación de opiniones. Se nos minimiza acusándonos de ser enemigos de la supuesta Cultura Universal, utilizando la Gigantesca figura del genio de Beethoven (como ejemplo de valor de occidente) como una especie de espada de Damocles.

Al final de su artículo, López Betancourt nos insinúa que la actividad gerencial del doctor Abreu puede equipararse a cualquier otro hecho histórico trascendente para toda la humanidad: La Revolución Francesa, La Independencia de America, La Abolición de la Esclavitud, La Revolución Rusa, La Revolución Cubana.

Cuando no se tiene conocimiento de los efectos secundarios que puede crear una institución o, no se tiene certeza de la orientación ideológica que desarrollan en la práctica que ella convoca, es fácil obtener respuestas positivas dado el gigantesco respaldo publicitario multimillonario que tiene Abreu y Fesnojiv.
Prestissimo..!Tutta la Forza!
Pregunte a periodistas que han intentado hacer fotos y reportajes desde adentro para que vea como le va a decir que no los dejaron.

Trate de organizar un equipo con sicólogos y trabajadores sociales para entrevistar a estos niños y a sus padres (no a los que escoge Abreu) para que vea también que no lo dejan.
Trate de solicitar una auditoría que de cuenta de la inmensa cantidad de dinero y recursos que recibe y de como se utilizan y vera que no puede.

Trate de que en el repertorio que llevan a los viajes, se represente nuestra cultura en mayor porcentaje y verá que no lo dejan...a menos que usted crea que Beethoven (a quien admiro y escucho, en especial sus cuartetos de cuerda) nos representan..o en todo caso, es usted Vienés o Alemán.

De las orquestas y sus jefes solo se ve lo que aparentan...¿No ha visto usted a Obama? luce como todo un caballero, educado, mesurado, bien hablado...pero es un asesino.
Permítanos hacer el debate en torno a los VALORES que allí se cultivan.

Le recomiendo leer el artículo “Abreu El Ogro Filantrópico” en un ejemplar de la Revista Exceso que se agotó antes de llegar a los kioskos, pero como buen investigador la podrá conseguir.

El problema no es la orquesta como instrumento heredado, ni su repertorio, el problema es la ausencia de manifestaciones venezolanas, latinoamericanas, y de otras culturas no europeas, en este desproporcionado manejo de los recursos a favor de una sola visión de la música, en desmedro de las otras.

Diego Silva Silva
Salud!!!

viernes, 2 de julio de 2010

LA CULTURA ES DEL PUEBLO, EL PRESUPUESTO ES DE LAS ORQUESTAS

La Cultura es del pueblo; el presupuesto es de las Orquestas
(Por: José Roberto Duque Fecha de publicación: 22/08/09; Articulo extraido de Aporrea.org)

Se supone que cuando un pueblo entra en Revolución todo comienza a ser cuestionado, reinterpretado, reinventado y, si se salva de la liquidación por sus méritos y valores genuinos, refundado. Todo lo que aspira a mantenerse en pie (instituciones, figuras públicas, dinámicas de trabajo y vida, etcétera) debe pasar por una especie de filtro social llamado relegitimación.

Se supone también que, llegado el momento de relegitimarlo todo, o al menos de ponerlo todo bajo cuestionamiento, la primera entidad que debe someterse a ese análisis del ojo del pueblo es esa que llamamos cultura. Si lo cultural y lo económico permanecen inalterables ya va siendo hora de cuestionar también el nombre que se le ha dado al proceso: ¿es revolucionaria la indulgencia con que se ha tratado el tema Cultura en estos años?.

Sin necesidad de forzarse a responder en estos pocos párrafos a esa pregunta, resulta al menos sospechosa la forma en que se ha querido mantener un sistema de privilegios que se traduce en una afrenta inverosímil al pueblo hacedor de cultura. Sin ir más lejos en esta introducción, es preciso detenerse a pensar (por ahora sólo a pensarlo) por qué el Estado invierte tantos millardos de bolívares en el mantenimiento de un sistema denominado orquestas sinfónicas y organizaciones afines, difusoras de la música académica, aporte de la cultura europea. Nuestros respetos y admiración a Brahms, Mozart, Beethoven y al espíritu universal que engendró la música de estos genios, pero si quedamos en que estamos en una revolución que ha de darle su justo valor a la creación del pueblo, a la herencia social de nuestros creadores de la tierra profunda, ¿por qué los cultores de los tambores de Curiepe tienen que desayunarse un tornillo, mientras las orquestas reproductoras de una música que no es nuestra ni de esta época (es decir, absolutamente extraña a nosotros como pueblo) reciben una cantidad de dinero que ya quisieran para sí el sistema de salud, el sector vivienda o los niños de la calle?.

No hemos traído por los pelos la reflexión ni está suspendida en el aire. Hay cifras concretas que desenmascaran esta verdad insólita. Aquí van varias, junto con otros datos de interés.“El Maestro Abreu” sigue siendo llamado El Maestro Abreu, y lo que molesta no es el título sino que el tipo lo ejerce en forma de poder absoluto: “sus” orquestas sinfónicas (regalo de las administraciones Caldera y CAP en las que fue ministro y presidente del CONAC) son intocables.El año pasado, “sus” orquestas (FESNOJIV) recibieron del Estado 48 millardos de bolívares. Poca cosa para orquestas tan prestigiosas, diría cualquiera. El problema es que el CONAC le otorgó ese mismo año, a más de dos mil quinientas agrupaciones artísticas y culturales (teatro, danza, música popular, etc.), la suma de 47 millardos.No es el Estado la única fuente de ingresos del andamiaje orquestal del "Maestro".

FESNOJIV es un proyecto financiado por… Hay que decirlo: por el Ministerio de Salud y Desarrollo Social. Ustedes saben: la música, el desarrollo, la salud. Elementos afines entre sí.Preciso es dejar de lado por un momento a las orquestas de “El Maestro”, no vaya a ser que se piense que es algo personal contra él. También sucede que el Estado, a través de otras vías, les asigna recursos a otras orquestas y agrupaciones de ese género, y la sumatoria, según ciertos documentos públicos que ya son objeto de la curiosidad de unos cuantos, anda muy por encima de los 100 millardos. Sólo la Filarmónica Nacional, la Sinfónica Venezuela y la Sinfónica Municipal, por mencionar tres de las cinco fundaciones orquestales que funcionan en Caracas (y del montón que hay en el país) sumán 20 millardos de presupuesto otorgado por diversas entidades estatales.En 1997, el BID aprobó 8 millones de dólares para las orquestas juveniles en Venezuela.

El año pasado BANESCO decidió otorgar 3 millardos para la dotación del sistema de "El Maestro". Los ejemplos podrían seguir.A todas estas, para cumplir con el requisito de que la cultura debe ser “para el pueblo”, las orquestas del “Maestro” dan conciertos gratis.Y ¿será que el pueblo necesita que le muestren “gratismente” una forma de cultura casi vacía de contenido para nosotros, gracias a las inversiones multimillonarias a favor de un “Maestro” y un “Sistema” que se llevan en los cachos más de la mitad del presupuesto para la Cultura de este país?.